COMO EL SOL AMABA A LA LUNA


LEYENDA SOL Y LUNA


Querida Tribu, 

Desde el principio de los tiempos los mitos han formado una parte importante en el desarrollo de las culturas. Estas historias suelen girar en torno al origen de diferentes deidades cuya divinidad ha cimentado las bases religiosas de varios cultos. 

Las figuras del Sol y la Luna no se quedan atrás, puesto que existe una gran cantidad de mitos que les atribuyen esta energía divina y los celebran como las deidades más antiguas en el mundo. Uno de los mitos más populares es el que retrata la historia de amor que comparten ¿Quieres conocerlo? 


Se dice que el Sol moría cada noche para dejar respirar a la Luna.

El Sol era un gran dios con una luz tan poderosa que hacía crecer brotes del suelo y daba vida a las plantas, lo cual trajo consigo la adoración incondicional de las personas.

Por otra parte, la Luna representaba la oscuridad que cubría al mundo con una presencia fría y todos se escondían al verla acercarse. La Luna quería ser vista, quería un respiro de aire fresco en el cielo de medianoche y, más que nada, quería sentirse amada.

Pero todos admiraban al Sol, con su calidez y su brillo, sintiéndose vivos bajo su luz.

En secreto, el Sol admiraba a la Luna, completamente fascinado por el secretismo que rodeaba su figura y, pronto, se enamoró de su timidez. Sin embargo, no podía comprender porque ella se escondía del mundo.

Eran almas opuestas, la Luna y el Sol, amantes que raramente se encontraban y siempre se extrañaban. Aun así, esperaban pacientemente por aquellos días raros en los que podían coexistir en paz. 

El Sol quería hacer a su amor feliz en su ausencia y quería mostrarle al mundo lo que ella tenía que ofrecer. Pensó por mucho tiempo cómo darle esa respiración que tanto quería, dejando al mundo en un ensueño nublado.

Al final, el dios decidió sacrificar su luz para hacer brillar a la Luna y que ésta pudiera ser vista en toda su belleza y esplendor.

Así que, todos los días, al atardecer, cuando el Sol comienza a despojarse de su brillo,  somos testigos de la muerte del dios, mientras regala su luz para dejar brillar a su amada. 

EL ORIGEN

El misticismo que rodea esta historia hace difícil descifrar su origen. Entre algunas de las culturas que presentan variaciones de esta historia dentro de su folklore, se encuentran los aborígenes australianos, los nórdicos, los mayas, algunas tribus nativo americanas y religiones protoindoeuropeas.

En la actualidad, las creencias asociadas a ciertas religiones neo paganas como el wicca, logran brindar cierta claridad a las energías asociadas con el Sol y la Luna.

Desde la perspectiva occidental, existe una asociación genérica de los dioses con la energía solar y de las diosas con la energía lunar. Las celebraciones asociadas con algunas prácticas neopaganas se cimentan a través de los Sabbats, los cuales conmemoran la evolución del dios y la diosa a lo largo del año. Al principio, se retrata al dios como un niño pequeño, el cual alcanza el punto máximo de su virilidad durante la llegada de la primavera y es entonces cuando se une sexualmente con la diosa. A partir de este punto, la luz solar asociada con el dios comienza a desvanecerse lentamente hasta que éste muere con la llegada del invierno, los días más fríos, y debe esperar para volver a nacer.


Pero dejando la teoría de lado, acompáñanos a descubrir algunos de los mitos que retratan esta historia de amor desde el punto de vista de diferentes culturas. 

VARIACIONES DEL MITO

Desde una perspectiva nativo americana, nace el mito que retrata al Sol y la Luna como marido y mujer, padres de las estrellas. El Sol gusta de perseguir a sus hijos para finalmente devorarlos, mientras que la Luna disfruta de jugar felizmente con las estrellas cuando su esposo duerme. Cuando la Luna mengua, es porque esconde su rostro y se oscurece para llorar la muerte de sus hijos.

En África Occidental, específicamente en Nigeria, la leyenda cobra vida a través de las historias de la gente de Efik Ibibio, quienes cuentan que el Sol y la Luna alguna vez vivieron en la Tierra. Un día, recibieron la visita del diluvio, quien trajo consigo familiares entre los cuales se encontraban algunos peces y reptiles. El diluvio inundó la Tierra y el Sol y la Luna se vieron forzados a mudarse al cielo.

Estas son algunas de las múltiples versiones que reinterpretan este mito de acuerdo a su estructura cultural. Sí, tal vez sea imposible descifrar su origen, pero es exactamente este misticismo lo que lo hace una historia fascinante y llena de magia. Así que, la próxima vez que mires hacia el cielo, te invitamos a recordar este mito y experimentar el atardecer y la noche con nuevos ojos.

Con cariño, 
Sello Ocho. 


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