Aurora boreal

RELATO A AURORA

Fue en los polos del norte, un área helada y plagada de silencio. Ahí existió una manada de zorros árticos. Durante el invierno, eran blancos como la nieve, y durante el resto del año eran de un tono gris azulado como el cielo de la noche; su pelaje los llenaba con la capacidad de fundirse con la nieve y el hielo. Eran ágiles como el viento y silenciosos como la noche.
Durante el invierno, escondidos en un refugio durante aquellas heladas polares, su cola les proporcionaba calor, un abrigo perfecto para sentirse acogidos debajo de un manto de estrellas infinito.

Zorro del ártico y Aurora boreal

Estos zorros, pequeños y juguetones, corrían durante la tarde entre los bosques nevados, agitando su cola y levantando tras ellos una fina capa de nieve, que permanecía en el aire. Con el crepúsculo acercándose, en los últimos rayos del sol, antes de darle paso a la luna, nacían de aquel manto de nieve unos destellos luminosos en el cielo, llenándolo hasta el horizonte…
La luz de la luna ayudaba a perdurar los reflejos en los copos, creando la ilusión de su movimiento y ayudándole a vivir hasta que el albor luz rosada de un nuevo amanecer llegaba.

Cuando se aproximaba el alba y antes de que saliera el sol de la mañana; durante los últimos momentos de la luna reflejando en la nieve, los destellos danzantes de luz caían poco a poco, de regreso a la superficie nevada e inmaculada. El verde, rosado, amarillo, púrpura, azul y rojo que antes llenaban el cielo con su magia, ahora cubrían el terreno en paz.

Con el tiempo, ese encanto comenzó a formar algo más. Pasaron días y noches enteras, con los zorros jugando, el manto de nieve en alto y la luna brillando, creando ilusiones en el cielo que, al caer de nuevo al suelo en cada amanecer, se convirtieron poco a poco en algo especial… Así nació Aurora, a quien decidimos llamar también: “Diosa del amanecer”, pues nació de esos últimos rayos de luz de luna y los primeros rayos de sol.

Buscamos, por mucho tiempo, la forma de llevar esa magia a ti; ideando y creando algo tan especial que te transmitiese aquel encanto y calor, lo necesario para llenar tu día de ese juego de luces y vibra del cosmos… y lo logramos.

Aurora boreal
Con cariño,
Sello Ocho.

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